Los libros, el cine y los juegos nos regalan eso que no nos acontece. Solo tenemos una vida y esa no nos alcanzaría para experimentar tantas situaciones, emociones y conocer todos esos lugares maravillosos que quedan en las imágenes, las palabras y los bits. Estamos ávidos de vivir otras vidas dentro de esta vida.

Por eso encarnamos a Mario, uno de los personajes más icónicos de los videojuegos, que es un hombre con un oficio común y corriente: plomero. O seguimos la historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote De La Mancha es la de Alonso Quijano, un hombre común que luego de leer muchas novelas de caballería sale a vivir su propia aventura épica con las armas y armaduras de sus abuelos, acompañado de su fiel corcel: Rocinante y Sancho Panza, su escudero. 

En todo momento tenemos al alcance historias y acontecimientos que solo cobran sentido si hay alguien que las conozca y entienda. Mucho antes de que habláramos de storytelling hubo un medio y una industria que supo hacerlo al punto de que pasamos horas inmersos en sus universos: los videojuegos.

Límites

Para dar inicio a la aventura de un juego solo basta con presionar un botón, como si fuera el primer paso en un viaje. No es nuestro viaje, pero tampoco somos ajenos a este. Todo sucede por que estamos nosotros ahí interactuando y avanzando por el mundo. A veces pienso que los personajes en los videojuegos pasan un mal rato cuando no hay un jugador que los acompañe.

Así como en el mundo real también existen barreras o límites que demarcan hasta donde podemos avanzar. En el caso de los videojuegos lo posible está marcado por los creadores que determinan las leyes de los mundos que crean de acuerdo a las posibilidades del hardware. En nuestra vida tenemos las fronteras físicas y creadas por humanos, nuestro propio cuerpo, la economía y otras variables que definen qué tan lejos podemos llegar.

En un mundo virtual no todo lo que está a nuestra vista es dado a ser conocido o explorado. Recrear cada espacio, por pequeño, reducido o lineal que sea lleva su tiempo y su trabajo. Desde definir la textura, los gráficos, su rol en el entorno y la manera en que interactúa con lo que lo rodea. Incluso objetos inertes como una piedra o un árbol necesitan una serie de comandos que determinen su rol.

Ciudades y arquetipos

Un arquetipo es como un molde maestro a partir del cual se pueden crear reproducciones o copias. Aunque muchos de los escenarios de los videojuegos parecen sacados de un mundo alterno, lo cierto es que muchas veces son inspirados por lugares que ya existen en la realidad.

El ejemplo más claro es el de Assassin’s Creed que retrata ciudades como Jerusalén, Roma, Constantinopla, Boston, París o las islas del Caribe en diferentes periodos históricos que sirven como telón de fondo a su argumento.

También está el caso de los videojuegos creados por Rockstar. La saga de Grand Theft Auto toma ciudades norteamericanas como Las Vegas, Nueva York, Miami, San Francisco o Los Ángeles para crear sus similares: Los Santos, Vice City, Liberty City o San Fierro.

Sin ir muy lejos tenemos a Cris Tales, un videojuego desarrollado por el estudio de origen colombiano Dreams Uncorporated y publicado por Modus Games. Los escenarios están inspirados en algunos lugares de Colombia. Las ciudades, pueblos y catedrales tienen ese aire a algunos sitios icónicos del país como Cartagena, Mompox y el Santuario de las Lajas.

Y como todo viaje, tiene sus estaciones. Lugares de llegada para descansar y recuperar energías para seguir adelante. En un juego estos son los niveles o las ubicaciones donde se guarda la partida para continuar en otro momento.

Así que cuando veas a alguien jugando en su celular, una consola portátil, de mesa o en su computador tal vez esa pantalla sea una ruta de escape a la realidad o un camino para encontrarse a sí mismo. Aunque no haya mucho movimiento y se vea sola, esa persona está en medio de un viaje.

Daniel Esteban Bustamante

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Daniel Esteban Bustamante

Soy Daniel Bustamante, mejor conocido como Happy, Comunicador Social de la UPB. Me gustan los videojuegos, el anime y la literatura y hablo sobre ello en mi canal de youtube: Lejos del control. En los tiempos muertos es donde se me ocurren las mejores ideas. Aunque parezco ausente, la mayor parte del tiempo estoy prestando atención.