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¿Cuánto vale tu atención? (Parte I)

Hace tiempo, las familias se reunían en la sala de la casa a escuchar la radio o a mirar la televisión juntos. Como había pocos medios de comunicación, sin importar la edad y los intereses de cada individuo, todos consumían el mismo contenido.

Con la llegada de la televisión por cable, las opciones aumentaron significativamente, pero otros seguían eligiendo por nosotros los contenidos que íbamos a consumir, los puntos de rating median el éxito de los programas de televisión y la atención seguía siendo un recurso más o menos abundante.

Hoy, el panorama es diferente, porque cada uno de nosotros lleva en el bolsillo una pantalla que nos muestra exactamente lo que queremos ver, entonces la atención pasó a ser un recurso de altísimo valor porque la oferta de contenidos superó por miles la demanda de los usuarios. Este fenómeno se estudia en profundidad, se llama economía de la atención y consiste en “considerar la atención humana un recurso escaso”.

Economía de la atención

Compramos lo que nos llega al corazón o al cerebro, y para que llegue, es imprescindible que nos llame la atención, por eso la economía de la atención impacta la manera de hacer mercadeo y publicidad actualmente. La razón por la que pasamos tanto tiempo en las redes sociales responde a que, constantemente, estamos suministrándoles información acerca de nosotros y lo que nos gusta, y cuanto más saben, más fácil pueden atraparnos.

Para las empresas, la atención es la llave hacia la conversión, por lo que la competencia por ver quién transmite el mensaje más efectivo es tan feroz. Por esta razón nos encontramos con una marca de bebidas energéticas que patrocina el salto en paracaídas más alto de la historia, u otra de ropa deportiva que lanza al mercado una edición limitada de unas zapatillas diseñadas para una película futurista de 1989.

Clickbait

“Niña en México halló vida extraterrestre en el patio trasero de su casa (FOTO+VIDEO)”, ¿Cuántas veces te has conseguido un titular así en Facebook? La escasez de atención ha hecho que muchos creadores de contenidos hagan uso del polémico y satanizado clickbait, una práctica que, bien empleada, puede ser beneficiosa, si se tiene la transparencia como principal premisa. Ciertamente los titulares funcionan como anzuelos y son tan importantes PornHub ha contratado personas cuya única función es escribir los títulos de sus videos, para que sean más atractivos para los usuarios del sitio web pornográfico.

Contenido Intencional

Más que un tipo de contenido, es una sensación que todo creador de contenidos (on-line u off-line) quiere despertar en las personas: la intención de consumo, que puede comenzar como algo accidental, como la noticia que viste en Twitter mientras esperadas el bus; o por presión social, como las personas que vieron en una semana las siete temporadas de Game of Thrones para participar en las conversaciones de la octava y última.

Sí, Game of Thrones es el ejemplo más grande y pomposo, pero en Internet hay un gran número de pequeños creadores: como el youtuber que te enseñó a doblar más rápido tus camisetas, que con creatividad y picardía generan la misma intención de consumo de la súper serie de HBO, solo que a una escala muchísimo más reducida.

La economía de la atención es un tema muy extenso, pero si hasta aquí hemos entendido que nuestra atención es escasa y que las empresas se están peleando por ella, en la segunda parte de este artículo, la cual publicaremos pronto, ahondaremos en datos que nos dejarán más claro por qué cautivarnos es un prerrequisito de cualquier transacción económica.

Por @CarlitosTelling

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